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Objetivo.
Determinar la prevalencia y los factores de riesgo asociados
al retraso en el diagnóstico de la enfermedad de Kawasaki (EK).
Diseño.
Análisis de las características clínico demográficas
de los pacientes con EK incluidos en la base de datos
“Pediatric Heart Network” (ver siguiente apartado).
Lugar de realización del estudio.
La base de datos fue creada para el ensayo clínico
controlado con placebo, doble ciego, aleatorizado y
multicéntrico que analizó la eficacia de los corticoides
como tratamiento primario de la EK (N Engl J Med
2007;356:663-75). En el ensayo clínico participaron 7
centros terciarios en EE.UU y 1 en Canadá.
Población de estudio.
El reclutamiento de pacientes se desarrolló entre diciembre
de 2002 y diciembre de 2004, estando disponibles los
criterios de inclusión y exclusión utilizados en la
publicación original.
Metodología.
La definición de retraso en el diagnóstico de la enfermedad
se realizó de dos maneras: (1) número total de días
transcurridos desde el inicio de la fiebre hasta el
diagnóstico de EK (variable continua), y (2) proporción de
pacientes cuya enfermedad fue diagnosticada después del 10º
día de evolución (variable categórica).
Análisis Estadístico.
Los autores compararon si existían diferencias intercentros
mediante el análisis de la varianza (variables continuas) y
el test exacto de Fisher (variables categóricas). A
continuación realizaron un análisis univariado mediante
regresión lineal (variables continuas) o logística
(variables categóricas), incluyendo en el modelo
multivariado aquellas variables con un nivel de
significación estadística < 0,20.
Resultados principales.
92 de 562 pacientes incluidos en el estudio (16,4%) fueron
diagnosticados después del 10º día de evolución. Los
siguientes factores se relacionaban con el retraso
diagnóstico en el análisis univariado:
(1) Presencia de menos de 4 criterios diagnósticos (EK
incompleta), p<0,001,
(2) Menor prevalencia de algunos criterios diagnósticos de
EK, incluyendo (I) Inyección conjuntival bilateral (el
diagnóstico se realizó en 7,6 ± 3,4 días cuando estaba
presente, y en 10,7 ± 5,8 días cuando no lo estaba, p<0,001);
(II) lesiones orales (7,6 ± 3,4 días cuando estaban
presentes, 10,2 ± 5,7 días cuando no lo estaban, p<0,001);
(III) exantema cutáneo (7,8 ± 3,8 días cuando estaba
presente, 9 ± 4,4 días cuando no, p=0,01); (IV)
lesiones en las extremidades (7,7 ± 3,8 días cuando
existían, 8,6 ± 4 días cuando no, p=0,02); (V)
linfadenopatía cervical (7,5 ± 3,4 días cuando se detectaba,
8,3 ± 4,2 días cuando no, p=0,02).
(3) Edad inferior a 6 meses. El 41% de los menores de 6
meses fueron diagnosticados después del 10º día (10 ± 5,4
días), mientras que sólo el 15% de los mayores de esta edad
sufrieron un retraso diagnóstico (7,8 ± 3,7 días), p<0,001.
La edad presentaba una relación curvilínea con el
diagnóstico de la enfermedad después de 10 días de
evolución, ya que los adolescentes también presentaban mayor
riesgo de retraso diagnóstico. Dado que en este grupo de
edad el poder estadístico era limitado no se mantuvo en el
modelo multivariado.
(4) Mayor lejanía de la vivienda del centro hospitalario,
p<0,01.
(5) Raza, con mayor retraso diagnóstico en caucásicos (20%)
que en asiáticos (10%) o que en pacientes de raza negra
(12%) o de “otras razas” (11%), p=0,04.
Los distintos modelos de análisis multivariado utilizados
pusieron de manifiesto varios factores de riesgo de retraso
diagnóstico de EK, incluyendo: (1) El centro participante (p=0,03),
(2) Edad <6 meses (p=0,01), (3) Presencia de menos de
4 criterios diagnósticos (p<0,01) y (4) Mayor
distancia de la vivienda al centro sanitario (p<0,03).
Estos hallazgos estaban presentes incluso cuando se ajustaba
por centro participante. Cuando se incluían criterios
individuales de EK en lugar de la variable “EK incompleto”
los predictores hallados incluían (1) Edad <6 meses (p=0,01),
(2) Centro participante (p=0,05), (3) Ausencia de
inyección conjuntival (p=0,001), y (4) Ausencia de
lesiones orales (p=0,001).
Cuando el análisis se realizaba mediante regresión logística
(variable dependiente categórica) los predictores obtenidos
eran (1) Edad <6 meses (OR 3,03, p<0,01), (2)
Presencia de menos de 4 criterios diagnósticos (OR 2,84,
p<0,001), y (3) Mayor distancia de la vivienda al centro
sanitario (OR 1,01, p=0,04). Estos resultados se
obtuvieron ajustando el modelo por EK incompleto. En este
modelo el hospital participante no alcanzaba niveles de
significación estadística (p=0,11). Cuando el ajuste
se realizaba por criterios diagnósticos individuales de EK
los predictores eran (1) Edad <6 meses (OR 3,54, p<0,001),
(2) Ausencia de inyección conjuntival (OR 0,28, p=0,001),
y (3) Ausencia de lesiones orales (OR 0,48, p=0,02).
Conclusión.
Los factores de riesgo asociados al retraso en el
diagnóstico de EK son variados y dependen del propio
paciente (edad y distancia de la vivienda al centro
sanitario), del centro hospitalario donde éste es atendido,
así como de la enfermedad (EK incompleto, ausencia de
lesiones conjuntivales u orales). Por ello es necesario
insistir en la necesidad de mantener un elevado índice de
sospecha en la evaluación de menores de 6 meses con
síndromes febriles prolongados, aún cuando no presenten
todos los criterios de la enfermedad.
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